El padre II

"Los que nunca estuvieron"

Esta es una de las versiones mas clásicas, comunes, de esa famosa figura paternal, los papas que nunca estuvieron son aquellos que cuando se dieron cuenta del inmenso compromiso que era traer alguien al mundo decidieron que no estaban listos, que la tarea les quedaba grande, que era demasiada, tomaron conciencia (o no) y se fueron, y los que no su presencia en algunas veces era tan distante que era igual como si no estuvieran. 

Lo que se es lo poco que he logrado zonzacarle a mi madre y lo que he escuchado en sus recuerdos mas mi imaginación , un guión basico, se conocieron en la universidad, tan opuestos que era inevitable lo que iba a pasar, nunca formalizaron la relación, los sentimientos de una de las partes no eran tan intensos pero a la naturaleza obviamente no le importó. Naci y creci sabiendo que mis papas nunca estarian juntos y tal vez sea por eso precisamente que lo idealice como una especie de superheroe, la mayor parte de mi infancia la pase idolatrando a mi padre y atesorando las migajas de cariño que me daba, tomo demasiado tiempo y muchos años de razonamiento darme cuenta que el simplemente nunca me incluyo en su vida por completo, prácticamente era una desconocida para mi familia paterna y los fin de semana obligados en su compañía eran agonizantes , ninguno sabia adaptarse a las rutinas y gustos del otro y a decir verdad no hicimos el menor esfuerzo para conocerlos, eramos dos extraños rogando que llegara el domingo para volver a nuestros universos particulares, eramos cometas que a veces cruzabamos en el espacio del otro. Irónicamente por mas separados que estuvieramos nos pareciamos bastante, arrogantes, odiosos, sarcasticos y con una forma bastante particular de expresar afecto que no era comprendida por la mayoria.

La edad y la distancia solo consolidaron lo inevitable, la adolescencia me abrio los ojos de sopetón y descubri que era ridiculo rescatar algo que nunca existio y construir algo que ya no nacia de parte de los dos, los dos tuvimos la oportunidad y asi mismo la dejamos escapar, tal vez el problema fue que nos pareciamos demasiado y dejamos que los años hicieran el resto del trabajo, esos momentos de mi infancia casi no los recuerdo porque solo eran episodios en que moria de felicidad por sus llamadas y me sumia en horribles depresiones cuando me dejaba plantada, lo que sucedia casi siempre, no empece a considerar el aspecto material hasta mucho mas grande aunque siempre fui consciente de que mi mama me mantenía y que tenia eternas peleas con el para lograr que diera cantidades ridiculas de dinero, con eso llegaron las dudas y su segundo matrimonio las aclaro, dos hijas mas y vi que solo habiamos sido una casualidad, una especie de treta del destino, que aunque inevitablemente llevabamos parte del otro con nosotros definitivamente no lo llevabamos en el corazón. Progresivamente dejamos de hablar, y a veces escuchamos noticias del otro pero quedan asi, como sucesos ajenos a nosotros, algo que pertenecía al pasado.

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